APRENDER A ADAPTAR UN PATRÓN.

SABES ADAPTAR UN PATRÓN A TU GUSTO.

Mientras más tiempo paso con tejedoras, más me reafirmo en una idea; se trata de un hecho curioso o un rasgo en común que tienen tanto las tejedoras expertas como las que están empezando: a todas las tejedoras les gusta cambiar el patrón que estén siguiendo, darle ese toque que diga “esta idea es mía y solo mía“.
En las tejedoras expertas es algo casi natural, pocas mirarán los patrones con detenimiento, les basta con una rápida ojeada, un par de ideas de aquí y allá, ¡listo! a tejer.
Las tejedoras más inexpertas sin embargo, ven la adaptación de patrones a sus ideas como una aspiración, un deseo o una meta a la que llegar.
Sé que es muy complicado empezar sin un patrón o sin una guía, enfrentándote directamente a las agujas, a los ovillos y a tus ideas sin ayuda de nadie, pensando que vas a estar tejiendo en recto para toda la vida porque no sabes ponerlas en pie. De ahí que dar con el patrón adecuado sea tan importante, pues es el camino para convertirte en 1 tejedora autónoma.
Pero también sé que no todas las tejedoras utilizan los patrones de la misma manera. Por eso con la experiencia que voy adquiriendo, he pensado contarte 2 maneras de cambiar un patrón que te guste para que parezca otro. La opción 1 es la más sencilla, la opción 2 necesita de un poco de experiencia.
¡Vamos allá!
Opción 1: tienes 1 patrón y te encuentras en 1 de estas situaciones:
Ya has seguido el patrón tal cual venía, mismos colores y mismos ovillos. Te apetece hacer el mismo patrón pero continuar practicando y sacarle partido de manera diferente. Sabes que de un mismo patrón puedes obtener infinitas posibilidades, pero te falta soltura.
La opción más sencilla para adaptarlo será cambiar radicalmente los ovillos y los colores.
¿Qué debes hacer?
Mantener los mismos puntos, las mismas agujas y las mismas vueltas pero atreverte a seleccionar unos ovillos diferentes. Si la diferencia es notable en esta muestra, imagínate en una prenda completa. El resultado te dejará boquiabierta.
Adapta tu patrón cambiando las texturas, la torsión, y los colores.
Si además quieres probar algo diferente.
La opción que te ayuda a avanzar o afianzar tu maestría tejeril es introducir una modificación en el punto que estés utilizando.
Ten en cuenta que no todos los puntos cuentan con versiones de si mismos, hay puntos más adaptables que otros y que ayudan a mantener las indicaciones del patrón. Por ejemplo puedes rehacer un diseño que inicialmente venía con Punto Liso, y convertirlo en Punto Bobo, no afectará al nº de puntos, pero cambiará en cuestión de centímetros a lo alto… De ahí que sea tan importante hacer muestras y tomar medidas.
Cuando tengas un patrón y quieras modificarlo cambiándole el punto debes tener en cuenta 3 conceptos: Cuánto cunde cada punto, ya sabemos que el Punto Liso cunde más que el Punto Bobo. ¡Obligatorio hacer muestra! Atrévete a investigar otros. En base a los centímetros que tenga la primera versión de tu patrón, deberás calcular con la muestra de la versión 2. De esta manera podrás saber el nº de vueltas necesarias para conseguir la longitud adecuada. Todo esto es aplicable siempre y cuando mantengas un material que pueda tejerse con el mismo nº de agujas, pues si utilizas un hilo, algodón o lana que se teja con un nº de agujas diferente, no solo cambiarán las vueltas, también la cantidad de puntos, y eso puede afectar al diseño si es que lleva algún dibujo o motivo, y requiere de más cálculos para la adaptación. Aunque eso no es un problema, ya sabemos que no hay proyecto tejeril imposible (lo veremos más adelante).

QUE FACTORES INFLUYEN EN LA ADAPTACIÓN DE UN PATRÓN.

No está de más repasar los factores que influyen en la adaptación de un patrón a tu medida y a tu manera de tejer.
¿Qué ocurre cuándo un patrón cae en manos de una tejedora? Hay diferentes maneras de enfrentarte a un patrón, tu decisión final de cómo vas a trabajarlo depende directamente del fin con el que lo vayas a tejer: puede ser para ti, para un conocido, para aprender… Por lo que puedes trabajarlo de alguna de estas maneras:
-Seguirlo al pie de la letra, es decir: mismas agujas, mismo material, y seguir el paso a paso, independientemente de que el resultado cambie. -Ya que puedes tejer el mismo nº de puntos, mismo nº de vueltas, y sin embargo obtener las mismas medidas o no.
-Adaptarlo a tu talla y tu manera de tejer. Trabajando la muestra y haciendo cálculos para que aunque tu nº de puntos y de vueltas sea diferente, consigas las mismas medidas propuestas, o bien aquellas que te interesa obtener.
-Interpretarlo y hacer modificaciones, creando un modelo diferente pero basado en “X” porcentaje de las indicaciones que te dan, con lo cuál podrán variar el nº de vueltas, de puntos, de aumentos o menguados, y también la apariencia final.

Si tu intención es aprender y poner en práctica una serie de conocimientos, quizás la opción más acertada sea la de seguir el patrón al pie de la letra. Si quieres tejer el jersey para otra persona o bien tu talla no se corresponde al patrón, la opción 2 es la que mejor te viene; siendo la opción nº 3 la que más trabajo implicaría a nivel de interpretación y adaptación, pues habría que modificar varios de los puntos del paso a paso.
Ahora bien, independientemente de la opción de trabajo que escojas para trabajar un patrón, hay factores que afectan directamente al proyecto, son los siguientes:

El material que utilices: grosor de las agujas y características de los ovillos. Puedes utilizar exactamente el material propuesto por el patrón, o bien otro similar o totalmente diferente. Todo esto afectará tanto al proceso como al resultado final.
Tu manera de tejer: esta es la clave de casi todo proyecto tejeril. Como hemos dicho en más de una ocasión cada tejedora es un mundo, por lo tanto una manera de tejer,por lo tanto, en función de su manera de tejer el cálculo de nº de puntos y nº de vueltas varía. Tu manera de tejer se traduce en la tensión con la que tejas. Incluso una misma persona puede obtener distintas medidas según si teje un día u otro. En cualquier caso también por la experiencia que tenemos, observamos como la práctica tejeril está íntimamente relacionada con mantener una misma tensión con el paso del tiempo, progresando poco a poco en el conocimiento de una misma.
Tus medidas o las de la persona a la que vayas a tejerle el proyecto: este es uno de los factores más importantes cuando trabajas un patrón, hay todo un proceso previo para asentar las bases antes de empezar a tejerlo y que tiene los cimientos en lo siguiente: las medidas del patrón base en cms como orientación, y las de tu muestra tejida y las de la persona que vaya a lucir la prenda estos 2 últimos datos forman parte de la ecuación -regla de 3- que sirve para establecer el nº de puntos y nº de vueltas de tu proyecto.
Para que un patrón se convierta en un aliado en vez de un enemigo lo ideal es tomarlo como una “Hoja de Ruta“, es decir, es como un mapa o un plano, de ahí que la mejor manera de utilizar un patrón sea interpretándolo, que precisamente es lo que haces cuando por ejemplo te vas de viaje y estás en una ciudad que no es la tuya: tienes un plano, ya sea del metro o de la ciudad, y a la fuerza, para poder moverte tienes que situarte. En primer lugar tienes que saber dónde estás, después saber a dónde quieres llegar, creando así tu hoja de ruta para conseguir tu objetivo.
Si extrapolamos la idea de que un patrón es como el plano que utilizas en un viaje tendremos que tener en cuenta lo siguiente:
Tu equipaje ¿qué vas a llevar en tu maleta? Decide tus materiales, ¿vas a comprar los mismos ovillos que te indica el patrón? ¿vas a utilizar el mismo grosor de agujas? ¿Utilizarás materiales similares o diferentes?
Tu destino – ¿para quién es la prenda que vas a tejer? Un patrón debe incluir las medidas en cms de la prenda en cuestión. Esas medidas son la base para que tú puedas calcular cómo tejerlo para obtener un resultado adecuado a las medidas que tú necesites.
Tu brújula ¿cómo debes guiarte? Los gráficos condensan los elementos claves, por ejemplo: 24 vueltas = 40 cm de alto / 60 puntos = 30 cm de ancho. Es decir, que el gráfico resume la totalidad del patrón, y tenerlo siempre presente es la mejor brújula que puedes tener en tu viaje tejeril. Si el patrón base tiene “x” cms, con “x” vueltas y “x” puntos, esos datos son los que no debes perder de vista, porque ellos serán los que te den norte cuando tú adaptes el patrón a tu manera de tejer.
Tu hoja de ruta ¿cómo vas a llegar a tu destino? Del mismo modo que si estuvieras en una ciudad de la que quieres ver 3 museos, y ves la mejor combinación de líneas de metro y horarios, y cuadras todas esas cuestiones para no perderte nada, tu proyecto tejeril requerirá de una hoja de ruta personalizada, en la que incluyes tus cálculos según tus materiales, tu manera de tejer y tus medidas.
Tu cuaderno de bitácora: esto es un complemento a tu viaje tejeril que no es obligatorio, sin embargo recoger durante el proceso los errores que has cometido, los atajos que has descubierto, los trucos o las claves que has aprendido durante tu viaje, te ayudará para tu próximo destino, y no tiene por qué ser el mismo lugar, de las experiencias de nuestros viajes vamos aprendiendo y al próximo que elijamos, probablemente no cometamos los mismos errores, quizás decidas no ver 3 museos en un mismo día, quizás te des cuenta que es mejor comer en un restaurante autóctono que llevarte un bocadillo… Lo mismo ocurre con tus proyectos tejeriles, todo lo que aprendas con un patrón, todo lo que observes en el proceso de hacerlo se convertirá en conocimiento para tu próxima aventura.
Este es el método que yo utilizo para trabajar patrones, hacer de mi proyecto tejeril un viaje, decido mi destino (qué proyecto y para quién), mi equipaje (ovillos y agujas), llevo mi brújula (las medidas del patrón siempre indican el Norte), trazo mi hoja de ruta (cálculos y adaptación) y lo recojo todo en mi bitácora (observo, anoto y aprendo para el próximo proyecto).
Esta idea bien nos sirve para entender y exponer cómo:
-Trabajar la autonomía y la seguridad en lo que al momento tejeril se refiere, es decir: nosotras os daremos las herramientas necesarias para que hagáis vuestra propia hoja de ruta.
-Perder el miedo a interpretar un patrón, con el paso a paso será muy sencillo y está pensado para aprender y sobre todo comprender cómo funciona el punto.
-Adaptar un patrón a tu medida (o la de quien tú quieras) y a tu manera de tejer.
-Decidir los materiales adecuados: con las indicaciones de los metros, peso y características de los ovillos que hemos empleado.
Porque muchas veces pensamos que con aplicar una regla de 3 es suficiente para adaptar un patrón, eso está bien, es una herramienta más, y por supuesto veremos como usarla, pero saber y conocer cómo todos los factores que hemos visto influyen en la puesta en marcha de un proyecto, te lleva directamente al camino de la autonomía tejeril, al conocimiento, a la combinación.